No te quedes callado:
La pérdida del control durante el coito puede estar provocada por diferentes causas. Las hay biológicas -no hay que olvidar que la eyaculación precoz es una alteración en la sensibilidad de los receptores cerebrales de la serotonina- pero también el estrés, la depresión o las infecciones en las vías urinarias o de la próstata pueden tener la culpa.
Del mismo modo, los hombres que no mantienen relaciones con frecuencia suelen ser más propensos a padecerla.
Tampoco hay que dejar pasar por alto factores sociales como el miedo a un posible embarazo o al ridículo porque también juegan un papel muy importante en este trastorno.
Habla con franqueza y sin dobleces de lo que sientes. Guardar para ti tus dudas y sentimientos solo empeorará la situación. No te obsesiones y mucho menos eches la culpa al otro. La comprensión y diálogo son claves, pide ayuda a tu pareja. Nunca hay que culpar al hombre de lo que le está pasando y ante todo hay que tratar de poner remedio en pareja. Con buena voluntad por parte de ambos el problema no tiene por qué ir a más y puede remitir.
Y de no ser así, siempre te quedará la ayuda de los profesionales que pueden recomendarte algún tratamiento médico más específico para tu caso concreto.
Alimentación:
La mala alimentare es uno de los problemas ante esta dificultad. El cigarro, al alcohol y la comida grasosa, son cosas que debes evitar.
Es mejor optar por alimentos con UK-92,480 como el Ginseng, azafrán y la avena.
También la sandia, que te ayuda a relajar y dilatar los vasos sanguíneos y/o el ajo qué da mejor flujo de sangre, al igual que la granada qué puede mejorar tu ereccion a un 32%.
Un alimento tan fácil como atún con mayonesa y algunas hiervas son mejores opciones naturales que te llevará por buen camino.
Ejercicios y respiración:
Hay diferentes ejercicios que ayudan a controlar la eyaculación precoz: de respiración, musculares, de estimulación en pareja y de masturbación. Pero empecemos por el principio.
La sola idea de tener sexo puede hacer que el hombre se ponga nervioso y empiece a hacer respiraciones cortas y a ritmo elevado. Desafortunadamente esto es la antesala de una eyaculación precoz en un alto porcentaje de las ocasiones. Una respiración adecuada durante la relación sexual es fundamental, así que coge aire y realiza 10 respiraciones lentas y profundas antes de empezar. Inspira profundamente el aire por la nariz y exhálalo por la boca de forma rítmica.
También puedes probar con los ejercicios de Kegel, o ejercicios destinados a fortalecer los músculos pelvianos. Consisten en la contracción y relajación de estos músculos en intervalos de cinco segundos y de forma sucesiva y los expertos recomiendan realizarlos al menos 30 veces cada día, sin superar las 100 repeticiones. Con ellos aprenderás a controlar los músculos que influyen y controlan la eyaculación.
Durante el coito:
Ya estás listo para empezar, pero antes un pequeño consejo: pásate por el baño a orinar antes de tener sexo. Así conseguirás liberar la presión sobre los genitales, lo que favorecerá una mayor duración en la cama.
Una vez entre las sábanas puedes poner en práctica un último ejercicio. Aunque se puede realizar en solitario, es preferible hacerlo en pareja para crear un vínculo de unión positivo. Es conocido como el 'comenzar-parar' y básicamente es una técnica de masturbación que consiste en parar cuando se siente que se va a eyacular y dejar que pase el momento de máxima excitación antes de reanudar el masaje sobre el pene. Para que surta efecto y el cuerpo se adecúe a este nuevo ritmo, debes practicarlo al menos dos veces por semana.
Practica juegos preliminares antes del coito, tómate tu tiempo y no tengas prisa. Y sobre todo prueba, prueba diferentes posturas porque estas influyen mucho en el ritmo y nivel de la excitación masculina. Cambiar de unas que te aceleren más a otras más manejables puede ayudarte a prolongar la erección y retrasar la eyaculación.