os juguetes sexuales pueden incorporarse a la intimidad en pareja como una forma de explorar nuevas preferencias y variar la rutina. Sin embargo, elegir un producto para dos personas requiere considerar aspectos diferentes a los de una compra individual.
La comodidad, la comunicación y el consentimiento son fundamentales. También es importante elegir un juguete que se adapte a las preferencias de ambas personas y que sea sencillo de utilizar y mantener.
Antes de elegir un juguete, es recomendable hablar sobre qué tipo de producto interesa.
No todas las personas tienen las mismas preferencias y es normal que existan diferencias dentro de una pareja.
La conversación puede centrarse en aspectos como el tipo de juguete, tamaño, intensidad, materiales, presupuesto y forma de uso.
La decisión debe ser compartida cuando el producto está destinado a ambos.
Existen juguetes para diferentes necesidades y formas de interacción.
Algunos están diseñados para estimular externamente, otros pueden utilizarse durante la penetración y otros están pensados específicamente para parejas.
Antes de comprar, conviene determinar qué objetivo tiene el producto.
Una elección más específica suele facilitar la comparación entre modelos.
El tamaño y la forma son especialmente importantes.
Un producto que resulte cómodo para una persona puede no serlo para otra. Por eso, es recomendable revisar las dimensiones y características antes de comprar.
La comodidad debe tener prioridad sobre la apariencia o la cantidad de funciones.
Los juguetes con control remoto pueden resultar interesantes para parejas porque permiten modificar determinadas funciones sin manipular directamente el dispositivo.
Las aplicaciones móviles pueden ofrecer funciones adicionales, como diferentes patrones o controles personalizados.
Si se elige una opción tecnológica, ambos usuarios deben sentirse cómodos con la aplicación y conocer sus funciones.
También es conveniente revisar la compatibilidad de los teléfonos y las condiciones de privacidad.
No es necesario que ambos integrantes de la pareja tengan la misma experiencia con juguetes sexuales.
Si una persona es principiante, puede ser conveniente elegir un modelo sencillo que permita familiarizarse con su funcionamiento.
La experiencia de una persona tampoco debería determinar lo que la otra tiene que utilizar. Las preferencias pueden ser diferentes y deben respetarse.
El material debe estar claramente especificado.
También es necesario revisar qué lubricantes son compatibles con el juguete. Esta consideración es especialmente importante cuando se utiliza durante prácticas que requieren lubricación.
Si se utilizan preservativos junto con el juguete, hay que comprobar la compatibilidad del lubricante y del material del preservativo.
Los juguetes no sustituyen las medidas de prevención de infecciones de transmisión sexual.
Si un juguete se comparte, la limpieza adquiere especial importancia.
Debe limpiarse según las instrucciones del fabricante antes y después de su uso. Dependiendo del tipo de práctica, también puede ser conveniente utilizar un preservativo como barrera y cambiarlo antes de pasar de una persona o zona corporal a otra.
La estrategia adecuada depende del producto y de la práctica.
Los juguetes diseñados para uso anal deben contar con una base amplia, tope o diseño que impida que el producto pueda introducirse completamente.
Nunca debe utilizarse un juguete que no esté diseñado para ese propósito.
Además, si se comparte, la higiene y el uso de barreras requieren especial atención.
Las parejas pueden encontrar juguetes de diferentes precios.
Un precio más elevado no garantiza que el producto sea adecuado para ambas personas. Conviene comparar materiales, funciones, autonomía, calidad de fabricación, garantía y facilidad de limpieza.
Si es el primer juguete de la pareja, quizá sea más práctico comenzar con un modelo sencillo antes de adquirir uno con muchas funciones.
La conversación no termina después de comprar el producto.
Ambas personas pueden expresar qué les resulta cómodo y qué prefieren evitar. El consentimiento debe mantenerse durante toda la experiencia y cualquiera de los dos puede cambiar de opinión.
También es importante detenerse si aparece dolor, irritación o incomodidad.
Antes de comprar, pueden revisar juntos:
Elegir un juguete sexual para usar en pareja no consiste únicamente en buscar el producto con más funciones. La comunicación, la comodidad, la higiene y el consentimiento son elementos esenciales.
Cuando ambas personas participan en la elección y conocen las características del producto, resulta más sencillo encontrar una opción que se adapte a sus preferencias y que pueda incorporarse a la intimidad de manera cómoda y responsable.