Un estilo de vida activo no se limita al ejercicio físico. También implica mantener niveles adecuados de energía para cumplir con las actividades cotidianas, desde el trabajo hasta el descanso.
Ingredientes como la maca son tradicionalmente utilizados en rutinas que buscan apoyar la resistencia y la vitalidad. El ginseng, por su parte, suele asociarse con la sensación de energía sostenida sin picos bruscos.
La damiana es una planta conocida en la herbolaria tradicional por su uso en fórmulas enfocadas al bienestar general y equilibrio corporal. Cuando se combinan distintas fuentes vegetales, se busca un apoyo más amplio para las funciones del organismo.
El omega 3000 (u otras presentaciones de omega) forma parte de muchas rutinas enfocadas en el cuidado integral, ya que los ácidos grasos esenciales participan en procesos celulares básicos.
Más allá de los suplementos, un estilo de vida activo se fortalece con descanso adecuado, hidratación, alimentación balanceada y movimiento regular.