Imagina que estás sentado en la penumbra de tu habitación en Zapopan, febrero 14 de 2026, solo con una vela blanca y el libro “Tantra Illuminated” abierto frente a ti. La voz de Christopher Wallis (Hareesh) resuena en tu mente como un mantra antiguo: “Todo es conciencia. Tú eres eso. El universo entero es un juego divino de la conciencia reconociéndose a sí misma”. Este no es el tantra de Instagram con aceites y posturas; es el tantra clásico de Cachemira, tradición no-dual del siglo IX-XI, donde la sexualidad no es “práctica” sino expresión natural de la expansión de la conciencia.
Hareesh.org (con secciones y traducciones en español) es el portal más auténtico disponible hoy. No vende retiros rápidos ni “orgasmos tántricos”; revela los textos originales (Vijnana Bhairava Tantra, Spanda Karikas, Pratyabhijna Hrdayam) con comentarios eruditos pero accesibles. Wallis es académico y practicante: doctor en sánscrito, iniciado en linajes auténticos, y su misión es descolonizar el tantra occidental que lo redujo a sexo exótico.
Concepto central: Pratyabhijna – el reconocimiento
El tantra de Cachemira enseña que no hay nada que “alcanzar”; ya eres lo divino. El “reconocimiento” (pratyabhijna) es el despertar repentino a esa verdad. La sexualidad entra aquí como puerta: cuando dos cuerpos se unen en presencia plena, no es “yo follando a otro”; es la conciencia divina jugando consigo misma. No hay sujeto-objeto; solo danza de energía consciente.
Práctica clave del Vijnana Bhairava Tantra (uno de los sutras más famosos):
El texto tiene 112 meditaciones (dharanas). Varias son sexuales o sensoriales. Ejemplo directo (traducción aproximada de Wallis):
“Dharana 48: Cuando la pareja está en unión sexual, medita en el punto donde el placer surge y se disuelve. En ese instante de disolución, la mente se vacía y la conciencia pura se revela”.
Cómo practicarlo solo o en pareja (explicado en el blog y libros):
Crea quietud: siéntate o acuéstate con pareja, desnudos, sin prisa.
Entra en el acto lento: caricias que despiertan los sentidos, penetración gradual.
En el clímax: en lugar de “correrte”, observa el momento exacto donde el placer se disuelve. No lo retengas; déjalo ir. En esa disolución, la mente se apaga y queda solo conciencia desnuda.
Permanece ahí: después del orgasmo, no te muevas. Respira sutil. Siente la expansión: el cuerpo se vuelve vasto, el corazón se abre, la verga o yoni late en quietud divina.
Otros sutras sexuales:
Dharana 50: En el beso profundo, medita en la fusión de lenguas como fusión de Shiva-Shakti.
Dharana 70: En el momento de la eyaculación (o clímax femenino), observa cómo la energía se expande al infinito en lugar de contraerse.
Beneficios que detalla Hareesh:
Liberación del ego: el sexo deja de ser “mi placer” para convertirse en juego divino.
Orgasmos no-genitales: placer que surge del reconocimiento, no del roce.
Sanación profunda: traumas se disuelven cuando la conciencia se reconoce como ilesa.
Unión permanente: la pareja ya no “hace” tantra; lo es.