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Cómo reducir el riesgo de infecciones durante las relaciones sexuales

Cómo reducir el riesgo de infecciones durante las relaciones sexuales

Mantener una vida sexual saludable implica tomar decisiones informadas sobre prevención. Las infecciones de transmisión sexual pueden transmitirse de diferentes maneras y algunas pueden no presentar síntomas, por lo que conocer los riesgos permite adoptar mejores hábitos.

Reducir el riesgo de infecciones no significa eliminar la intimidad ni vivirla con miedo. Significa comprender las situaciones que pueden representar exposición y utilizar las herramientas disponibles para disminuir las probabilidades de transmisión.

Utilizar métodos de barrera

Una de las medidas preventivas más conocidas es el uso correcto de métodos de barrera.

Los preservativos pueden reducir el riesgo de determinadas ITS cuando se utilizan adecuadamente. Deben colocarse antes del contacto sexual para el que están indicados y utilizarse siguiendo las recomendaciones del fabricante.

También es importante utilizar un preservativo nuevo cuando corresponda y evitar reutilizarlo.

Revisar el estado del preservativo

Antes de utilizar un preservativo conviene comprobar su fecha de caducidad y asegurarse de que el empaque se encuentre en buenas condiciones.

El almacenamiento también importa. Exponerlos durante largos periodos a calor, fricción o presión puede afectar su integridad.

Manipularlos cuidadosamente y seguir las instrucciones del fabricante ayuda a reducir problemas relacionados con su uso.

Elegir un lubricante compatible

La lubricación adecuada puede ayudar a disminuir la fricción y reducir la posibilidad de irritaciones o pequeñas lesiones.

Sin embargo, no todos los lubricantes son compatibles con todos los preservativos. Algunos productos a base de aceites pueden afectar el látex.

Por eso, antes de combinar productos, es recomendable revisar las indicaciones correspondientes.

Mantener una comunicación abierta

La prevención también depende de la comunicación.

Hablar con una pareja sobre protección, pruebas de ITS y acuerdos de exclusividad puede ayudar a tomar decisiones informadas.

Estas conversaciones pueden resultar incómodas, especialmente al comenzar una nueva relación, pero se vuelven más fáciles cuando se entienden como una parte normal del cuidado de la salud.

Conocer el estado de salud sexual

Las pruebas de ITS pueden ser importantes dependiendo de las circunstancias personales.

Una persona puede no presentar síntomas y aun así tener una infección. Por ello, la detección no debería depender exclusivamente de sentir molestias.

El profesional de salud puede determinar qué pruebas son apropiadas y cuándo realizarlas según la situación particular.

No asumir que una relación estable elimina todos los riesgos

La estabilidad de una relación no constituye por sí misma una garantía contra las ITS.

Las parejas pueden establecer acuerdos de exclusividad, realizarse pruebas y conversar sobre antecedentes para tomar decisiones informadas.

Lo importante es que los acuerdos sean claros y conocidos por ambas personas.

Considerar la vacunación

La vacunación puede contribuir a prevenir determinadas infecciones.

Las recomendaciones varían según la persona y el contexto sanitario. Por eso, consultar a un profesional permite conocer las opciones disponibles y determinar cuáles pueden ser adecuadas.

La vacunación es una herramienta complementaria y debe integrarse con otras medidas de prevención.

Prestar atención a cambios en el cuerpo

Aunque algunas ITS pueden no producir síntomas, ciertos cambios físicos pueden justificar una consulta médica.

Dolor, lesiones, secreciones inusuales, molestias al orinar u otros cambios en la zona genital pueden tener diferentes causas y no necesariamente significan que exista una ITS. Sin embargo, cuando aparecen, es conveniente buscar orientación profesional.

Evitar diagnósticos basados únicamente en información de internet puede prevenir confusiones.

Evitar la automedicación

Utilizar medicamentos sin conocer la causa de un problema puede ser contraproducente.

No todas las infecciones requieren el mismo tratamiento y algunos medicamentos pueden no ser adecuados para determinadas situaciones.

Ante una posible infección, lo recomendable es acudir a un profesional para obtener una evaluación apropiada.

Cuidar también los productos íntimos

Los juguetes sexuales requieren higiene y mantenimiento adecuados.

Si se comparten, es importante limpiarlos siguiendo las instrucciones del fabricante y, cuando corresponda, utilizar una barrera nueva. También es importante conocer el material del producto para elegir métodos de limpieza compatibles.

Estas medidas complementan, pero no sustituyen, otras estrategias de prevención.

La prevención es un hábito

Reducir el riesgo de infecciones durante las relaciones sexuales requiere combinar diferentes medidas: información, protección, comunicación, pruebas cuando sean necesarias, vacunación cuando corresponda y atención médica ante posibles síntomas o exposiciones.

No existe una estrategia universal que funcione exactamente igual para todas las personas. Las decisiones deben adaptarse a las circunstancias individuales.

La prevención responsable permite disfrutar de la sexualidad con mayor tranquilidad y conocimiento, entendiendo que cuidar la salud sexual es también una forma de cuidar a las personas con quienes compartimos nuestra intimidad.

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