La forma en que una persona se percibe influye directamente en cómo vive su sexualidad. Una autoestima frágil suele generar inseguridad, vergüenza o evitación, mientras que una autoestima saludable favorece apertura y disfrute.
Es la percepción y valoración que una persona tiene de sí misma.
No es estática.
Sentirse valioso favorece la apertura al placer.
La autovaloración impacta.
Cómo se percibe el cuerpo influye en la comodidad durante la intimidad.
La aceptación ayuda.
Críticas constantes erosionan la experiencia sexual.
La amabilidad interna protege.
Una autoestima saludable facilita expresar límites.
Los límites son autocuidado.
Autoconocimiento, terapia y autocuidado son recursos útiles.
Es un proceso.
El valor no depende del deseo ajeno.
La validación interna es clave.
Hablar de ellas reduce su peso.
La vulnerabilidad acerca.
Pequeños cambios generan grandes efectos.
El proceso importa.
La renovación íntima está profundamente influida por la autoestima. Fortalecer la relación con uno mismo crea un terreno más fértil para una sexualidad consciente, libre y satisfactoria.