La relación con el cuerpo influye de forma directa en la sexualidad. Cuando el cuerpo es percibido como un objeto a corregir o evaluar, la conexión con el placer se debilita. La amabilidad corporal propone un cambio de mirada.
Reconectar desde la amabilidad implica escuchar las sensaciones sin forzarlas, respetar los límites y aceptar el cuerpo tal como es en el presente. Esta actitud reduce la tensión y favorece una experiencia sexual más plena.
Muchas personas se desconectan del cuerpo como mecanismo de protección frente al juicio. Recuperar la conexión requiere paciencia y prácticas que devuelvan la sensación de seguridad corporal.
La renovación sexual comienza cuando el cuerpo deja de ser un enemigo y se convierte en un aliado. Desde la amabilidad, el placer se vuelve más accesible y la intimidad más auténtica.